La sorprendente conexión entre ansiedad y confianza

En la era moderna de hoy, con tecnología cada vez más activa y demandas cada vez mayores de trabajo, muchas personas están librando una batalla silenciosa. La batalla de sentirse abrumado.

Nuestros clientes nos dicen que se sienten ansiosos, estancados y a la deriva. Luchan por procesar la información y se sienten paralizados cuando se enfrentan a decisiones importantes. Una vez competentes y productivos, afirman haber perdido efectivamente el control de sus vidas.

Pero pueden recuperarlo.

Una idea revolucionaria

En las discusiones sobre lo que observamos entre nuestros pacientes y clientes, lo que surgió al principio nos sorprendió. Las personas que confiaban la mayor parte del tiempo, es decir, se sentían más responsables de sus vidas, informaron menos ansiedad y abuso, incluso cuando se encontraban en situaciones muy difíciles y presionadas.

Para nosotros, este fue un momento eureka. No solo las personas menos ansiosas se sentían más seguras, sino esa misma seguridad rechazado ansiedad y sentimientos de agobio. C & # 39; un paralelo biológico a considerar aquí. El sistema nervioso simpático (que enciende la agresión y el miedo cuando el cerebro percibe una amenaza) y el sistema nervioso parasimpático (que calma la mente y el cuerpo) funcionan de esta misma manera fluctuante.

El punto de inflexión es este: en lugar de tratar de reducir la ansiedad y la preocupación de las personas, como lo hacen muchos profesionales con píldoras y terapias, deberíamos atacarlas desde el otro lado. Fomentar la confianza ayudará a mantener alejado el estrés. Necesitamos entender qué nos da poder, qué les da a las personas una mayor capacidad para enfrentarlo, adaptarlo y cultivarlo. La confianza resultante neutralizará, o al menos retendrá, las emociones negativas que a menudo arrastran a la gente hacia abajo.

Un enfoque probado

Hemos integrado este enfoque en nuestro trabajo, explicando el concepto en términos simples a adultos, adolescentes e incluso niños de siete años. Aquí se explica cómo aplicarlo en su vida:

Actualiza el problema. El primer paso es reformular el problema. No necesariamente tienes ansiedad porque eres una "persona ansiosa". No es obvio que haya una "perturbación" fuera de su control que se rebele contra un misterioso lugar biológico. En cambio, enmarque lo que siente que es una erosión en su seguridad.

La incomodidad no es el problema. De hecho, la ansiedad es una respuesta natural que le advierte que algo está mal, por lo que no queremos apresurarnos a sedarlo. El verdadero culpable en realidad implica estar abrumado por las cosas reales que suceden en el mundo que te rodea. Un mensaje de que puedes tenerlo todo, incluso si parece autoritario, te decepciona porque inconscientemente contiene otro mensaje: debes ser el mejor en todo momento.

A menudo les decimos a nuestros clientes que probar el barlovento es como ver que se enciende la luz del tablero del automóvil. Algo está sucediendo al que debes prestarle atención.

Detente y pausa. Muchas personas, cuando se sienten abrumadas, no se detienen para comprender el problema y mitigar las causas. En cambio, continúan. Pero este no es el mejor enfoque.

Los investigadores saben que, a nivel cognitivo y biológico, las emociones intensas y crónicas como el miedo y la preocupación interrumpen las habilidades de pensamiento normales y saludables de las personas. En estos momentos, hay una reacción química en el cerebro que desconecta a las personas del uso completo de sus habilidades de pensamiento crítico y navega meditativamente hacia mejores opciones y soluciones.

Todos lo hemos intentado. Cuanto más nos molestemos, menos podremos mantener la calma y ser razonables. Cuando están molestos, estresados ​​y preocupados, se vuelven crónicos, muchas personas se quedan sin nada y solo quieren rendirse y dejar de intentarlo.

Los biólogos usan el término "sobrecarga alostática" para describir este tipo de problema. En resumen, la exposición a una ansiedad elevada y continua consume la capacidad normal y saludable del cuerpo para adaptarse y adaptarse. Puede cortar la conexión con las habilidades mentales en las que las personas confían para ajustar su estado de ánimo y tomar buenas decisiones. La adrenalina es parte de esto, desde el punto de vista químico, pero es el cortisol, la principal hormona del estrés que queda después de la adrenalina, que se acumula y tenemos que mantenerlo atento. El cortisol causa daño físico a largo plazo al cuerpo. También puede permitirle experimentar preocupación y depresión, lo que altera aún más el pensamiento efectivo.

Tenemos que dejar de conducir. En cambio, debemos detenernos y hacer una pausa.

Incorporar comportamientos diarios. Recuperar la confianza y el control no ocurre de hoy a mañana. Pero las respuestas se pueden encontrar al incorporar comportamientos cotidianos y formas de pensar que funcionan bien para otras personas que enfrentan situaciones similares. Estas respuestas se basan en investigaciones sobre confianza, resistencia, determinación (perseverancia y pasión a largo plazo), terapia cognitiva conductual, intuición y los beneficios del movimiento físico.

Encuentre un espacio tranquilo cuando necesite reflexionar y concentrarse. Algunas personas cierran sesión en horarios establecidos. Otros practican yoga o meditan. Otros se centran en una disciplina, como correr largas distancias, tejer o cocinar lentamente, como una forma de traer de vuelta la conciencia meditativa a sus vidas.

Incluso los nuevos hábitos ayudan. Renunciar a la multitarea, excepto cuando sea absolutamente necesario. Limite su tiempo en las redes sociales. Salga a caminar al menos una vez al día durante 20-30 minutos en todas las estaciones, preferiblemente en la naturaleza y sin teléfono.

En nuestra experiencia, todos tienen la capacidad de desarrollar una mayor agencia. La agencia es lo que los humanos siempre solían sentir al mando de sus vidas. Con la agencia, las personas pueden vivir en mayor armonía con sus intereses, valores y motivaciones internas.

No hay cinturón negro para la agencia. En cambio, la agencia consiste en comenzar con quién y dónde se encuentra ahora e ir a partir de allí, a su propio ritmo y avanzar. Sobre todo, es algo en lo que puedes comenzar a trabajar ahora.


ANTHONY RAO, Ph.D., es un terapeuta cognitivo-conductual. Durante más de 20 años, fue psicólogo pediátrico en el Boston Children's Hospital e instructor en la Escuela de Medicina de Harvard. En 1998, abrió una práctica privada especializada. Él aparece regularmente como un comentarista experto. Fue coautor de "El poder de la agencia: los 7 principios para ganar obstáculos, tomar decisiones efectivas y crear una vida en sus términos" con Paul Napper.

Author: Emision

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